TIEMPO DE COYER LA ESCANDA

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La recogida de la escanda tiene lugar, como indica la tradición, a partir del 24 de agosto, día de San Bartalomé. Tiene que ser a últimos de agosto o, si el tiempo no lo permite antes, a principios de septiembre, de modo que la escanda (el pan, según dice todo el mundo por estos lugares) esté refecho.

Aunque la cantidad de escanda que se sema en la actualidad no es, ni de lejos, la de antaño, algunas familias todavía mantienen alguna suerte de terreno cultivada y la recoyía sigue aún los modos tradicionales.

Para poder coyer la escanda es necesario que el día esté despejado y caluroso, de forma que las espigas rabuquen bien (doblen con más facilidad). Irremediablemente el trabajo tiene que ser a pleno sol, cuando éste más calienta.

Coyendo la escanda en Llanos de Somerón (1)

Coyendo al sol, cuando más calienta, para que la espiga rabuque mejor

Para que la tarea se hiciera más llevadera, tradicionalmente se celebraba en andecha, esto es colectivamente, de manera que los vecinos se ayudaban unos a otros y la jornada se tornaba casi festiva, especialmente entre los mozos y mozas, como nos recuerda Malia:

“En esti tiempu, cuando se coyía el pan, ¡había unas sesiones por las irías…!, ¡unas voces y unas carreras pa metese a la güexa…! Los mozos corrían detrás de nosotras pa tiranos a las güexas, ¡unas peleas…!, ¡unos jaleos…!”   

Aunque sin tanta mocedá por las irías, los días de coyer el pan todavía conservan hoy en día el espíritu comunal de antaño, al que ya se refiere en las Respuestas Generales del Catastro de La Ensenada, del año 1754, al preguntar por la existencia de jornaleros en la parroquia de Llanos:

“en dicha parroquia no hay jornalero alguno que viva ni se mantenga de dicho oficio porque los vecinos de ella llevan una igual y recíproca correspondencia de ayudarse los unos a los otros en las labores del campo […]“

Coyendo la escanda en Llanos de Somerón (5)

El trabajo colectivo, en andecha, para hacerlo más llevadero

 Ya puestos en faena, las espigas se pueden arrancar de dos maneras. Si están de pie se utilizan las mesorias (dos palillos de unos 50 cm amarrados por un cordel): se abraza un grupo de espigas y se tira de ellas con las mesorias mientras con el pie se presiona de los tallos hacia abajo. Los tallos que van quedando sin espiga se apatonan y se dejan atrás. Pero cuando el pan está tirao, o hay maleza que impide mesoriar, entonces no queda otro remedio que ir arrancando las espigas una por una con la mano, lo que se conoce como peluquiar.

Coyendo la escanda en Llanos de Somerón (2)

Mari Flor, mesoriando

De las mesorias y del ambiente festivo de la recogida, recuerda Carmen esta canción:

 “ya nun voy a las andechas
porque nun tengo mesorias
préstame las tuyas, nena
y coyeremos a solas”

Las espigas que se recogían se iban echando en maniegas, y de ahí a las güexas, cestones de menor y mayor tamaño respectivamente que se están sustituyendo últimamente por baldes de plástico. Una vez recogidas las espigas, en güexas o en sacos de tela, se llevan al hórreo, donde quedan refaciendo, secando, hasta que se trille en el invierno.

Coyendo la escanda en Llanos de Somerón (13)

Después de recogidas, las espigas se suben al hórreo, a secar

 Antaño la paya que quedaba se segaba y se amontonaba en varas, costumbre que ha ido desaparecido.

Además, los arbeyos de Llanos sémanse ente la escanda por lo que, a la vez que se va coyendo el pan, han de separarse las plantas de los arbeyos, que se echan en otras güexas. En la misma tierra, sobre telas o lonas, o en algún corral en el pueblo, las plantas han de dejarse extendidas al sol. Como sucedía con las espigas, las vainas tienen que estar calientes para que abran mejor. Para ello hay que pisarlas y machacarlas con una forqueta de ablenu, repitiéndose varias veces el proceso hasta conseguir que todas las vainas se abran y suelten los tan preciados arbeyos.

En la lona quedan recogidos tanto los arbeyos como restos de la planta, por lo que hay que separarlos ayudándose de la penera. También se suele aprovechar alguna corriente de aire para que, al dejar caer los arbeyos desde cierta altura a un balde, el viento se lleve las virutas, más ligeras, y los arbeyos caigan limpios. Después de esto, quedarían por escoyer, puesto que muchos de ellos salen cocosos.

Alguna foto más de este año:

Y alguna más del año pasado:

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