LLANOS DE SOMERÓN SE QUEDA SIN ARBEYOS (LNE 25.05.2015)

Las cosechas de guisantes cultivados en la localidad lenense, que lograron un gran reconocimiento durante años, están a punto de desaparecer por falta de agricultores

Llanos de Somerón se queda sin arbeyos (LNE)

Llanos de Somerón (Lena),
C. M. BASTEIRO

Los arbeyos de Llanos de Somerón tuvieron, durante siglos, una fama casi universal. La legumbre cosechada en el pueblo
lenense era conocida por su peculiar y exquisito sabor, y su singular apariencia. Basta verlos una única vez para reconocerlos en cualquier parte. Son más pequeños,más duros y más claros que los guisantes verdes.

Toda la localidad estaba rodeada de huertas que daban kilos y kilos del manjar, que se vendía y se comía durante todo el año. Los tiempos han cambiado. Ahora, Llanos de Somerón cuenta con una población permanente que no llega a la decena de vecinos. Y tan sólo hay cuatro parcelas destinadas al cultivo de los emblemáticos arbeyos. Se cosechan alrededor de quince kilos al año, todos para consumo propio. La tradición está a punto de perderse.

Mari Flor, Maribel y Carmen Castañón son tres mujeres de la misma familia que cosechan arbeyos de Llanos de Somerón. “Yo empecé hace dos años, cuando falleció mi madre, para que no perdiéramos la costumbre”, explica Mari FlorCastañón, la más joven de las tres. En 2013 recogió tres kilos, “fue una buena temporada”, y este año solo dos. No se plantea un cultivo más grande y tampoco la venta del producto porque “para que saliera rentable, tendría que venderlos muy caros.
Dan mucho trabajo”.

El cultivo de los arbeyos tiene miga. La semilla de la legumbre se siembra junto a la escanda y la planta crece enrollada en la espiga. El trabajo comienza en diciembre con el cultivo. Unos meses más tarde hay que retirar la maleza, a mano, toda la huerta. En agosto, cuando más calienta el sol, llega el momento de separar la espiga de los arbeyos. Se recogen a finales de septiembre. “Es un trabajo esclavo, muy cansado”, reitera Mari Flor Castañón.

Carmen Castañón trabajó la huerta durante décadas. Ahora tiene que tomárselo con más calma, pero sigue recogiendo unos pocos arbeyos para servirlos en ocasiones especiales. El sabor, afirma, es indescriptible: “No saben como los guisantes, son menos dulces. Son más parecidos a los garbanzos y son inimitables”. Hay dos recetas tradicionales con los
arbeyos de Llanos de Somerón como protagonistas: menestra con pitu de caleya y una sopa parecida a la de garbanzos. “Está más buena que la sopa de cocido”.

Ya no es fácil encontrarlos y cada vez salen más enemigos a su supervivencia. A la falta de cultivos y productores, se ha sumado en los últimos años la aparición de un parásito que estropea buena parte de la producción.

Estas mujeres animan a los jóvenes a adquirir huertos y mantener los cultivos. Lo que haga falta para que Llanos siga siendo “el pueblu de los arbeyos”.

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