HÓRREOS DE LLANOS (III): LAS PINTURAS MEDIEVALES DEL HÓRREO DEL CORRAL DE LEONOR

Seguramente, muchos vecinos de Llanos habremos pasado cientos de veces junto a una pequeña joya del patrimonio asturiano, sin saberlo. Unos trazos realizados en las desgastadas maderas de un hórreo de Llanos cuentan, desde hace siglos, las creencias y supersticiones de la sociedad asturiana del Medioevo.

Una antoxana muy atopaíza por el verano

El hórreo se encuentra en un corral, cercado de piedra, algo sombrío y húmedo por el inverno, pero muy agradable en los días más calurosos del verano. El terreno sobre el que se halla (ahora cubierto de hormigón, antes laboriosamente empedrado) acoge, como habitualmente sucedía, las labores propias de la casa asturiana: almacén de aperos, leñero, tendedero,… hasta un banco de carpintero encontramos. Es también, por supuesto, lugar de tertulias vespertinas.

Con cielo pero sin suelo

Llaman la atención los grandes pilpayos sobre los que se apoyan sus cuatro pies, todos de madera. Según la tradición, además de ser los más antiguos, esto significa que el suelo es de propiedad pública. Sólo cuando el hórreo tenía, por lo menos, un peguchu de piedra, significaba que había sido levantado sobre terreno privado. En este caso, parece ser que el suelo era originariamente común, de modo que los dueños del hórreo tendrían “cielo pero no suelo”. Según Xulio Concepción, por este motivo se cortejaba baxo l’horro, y nadie podía echar de allí a los novios, como tampoco a los peregrinos de paso, a los pobres…, ya que se encontraban en espacio público. Cabe recordar que los hórreos son construcciones muebles, de modo que si se trasladase, o se derrumbase, el vecindario recuperaría el derecho de vuelo, porque el territorio bajo el mismo sigue siendo comunitario.

Elegantes aspas, zigzags, cenefas y otras figuras recorren sus cuatro liños

Sin embargo, lo realmente destacable de este hórreo no se halla en el suelo, sino sobre la cabeza del observador: sus cuatro liños y algún sobreliño están recorridos por una rica decoración pictórica de gran valor. Los dibujos se encuentran ya desgastados y algo escondidos, a la sombra y protección de los aleros, razón  por la que durante tantos años han pasado inadvertidos para los vecinos desavisados.

Aunque bastante desvanecidos,  aún pueden apreciarse claramente los motivos típicos del estilo Villaviciosa: cenefas, zigzags, aspas,… todo a base de series de triángulos y trazos rojos y negros. Entre las cenefas se intuyen otras figuras dibujadas, casi imperceptibles por la degradación de la pintura: aves, un buey, una puesta de sol, flores,…  y otras varias ya indescifrables, borradas por el tiempo. Las cabezas de los liños están ligeramente talladas, aunque sin tanto esmero como las pinturas.

Culebras, aves, soles,… símbolos mágicos protectores de la construcción

El tramo más interesante es el que se encuentra en el lado norte, el que mira a la caleya, especialmente sobre el pequeño arquillo rebajado, tallado en el borde inferior del liño, que señala la puerta (igualmente habitual en los hórreos de dicho estilo). Dibujadas en pequeño, y también muy palidecidas, se intuyen varias formas animales, humanas y otras incomprensibles. Entre ellas vemos lo que parece ser la figura de una serpiente, dibujo recurrente en los hórreos antiguos. Según los expertos, el cuélebre es un “símbolo ambivalente asociado al mal, el pecado y la tentación, pero también al alma y a la regeneración e inicio de una vida nueva”[1]. Parece identificarse también un buey o una vaca, y varias personas en diferentes posturas, junto a otras ininteligibles.

En definitiva, todo un universo alegórico creado por un artista anónimo hace quinientos años. En sus dibujos plasmó las supersticiones, esperanzas y costumbres de una sociedad agrícola y ganadera muy vinculada a su entorno, a la vez que vulnerable. La decoración de los liños no busca sólo aportar una cualidad estética. A las imágenes representadas se les atribuía un carácter mágico, protector de la construcción y de lo que en ella se guardaba. Las culebras, los cuervos (tal vez las aves que aparecen dibujadas) y otros animales, así como la simbología solar y astral, son figuras protectoras, a veces relacionadas con la tradición prerromana.

Unos desvanecidos colores, elaborados artesanalmente

La tenuidad de la pintura, ya muy desgastada por la acción del sol, el agua y el viento, dificulta la interpretación de los dibujos, al mismo tiempo que delata su antigüedad. Un estudio realizado por la investigadora Amparo García en varios hórreos de Quirós con un estilo pictórico similar, reveló que las pinturas, procedentes de los siglos XVI y XVII, eran fabricadas con materiales cotidianos, como el hierro, que daba el aspecto rojizo, o el negro, que era una mezcla de hollín y grasa animal, para darle consistencia frente a los elementos climatológicos.

Según este estudio, el pintor podía aplicar unas plantillas para las figuras geométricas, mientras que las de carácter animal o humano dejaban más libertad en la creación.  El resultado era una decoración estilizada, muy elegante. En sus buenos tiempos, el hórreo luciría unas pinturas vívidas que narraban historias y creencias de la sociedad medieval. En fin, una pequeña joya del patrimonio asturiano, ignorada durante décadas, que ojalá sepamos valorar y respetar.

Valioso ejemplo de los hórreos de estilo Villaviciosa de tradición medieval (s.XVI)

Pese a haber sido olvidado durante tantos años, se trata de un espléndido ejemplo del repertorio de motivos decorativos característicos del estilo Villaviciosa de tradición medieval. Si bien no existe ninguna inscripción, puede datarse fácilmente entre los siglos XV y XVI. Parece ser que este estilo ornamental tiene su origen en los siglos XIII y XIV, inspirándose en las decoraciones de las portadas y de los canecillos de las iglesias románicas.

El interesantísimo repertorio pictórico de este hórreo permite ponerlo en relación con otros destacados ejemplos del mismo estilo, algunos muy estudiados por los expertos, como los de Montovo (Belmonte de Miranda), Taruelo (Mieres), Bermiego (Quirós), Argame (Morcín) y Valcárcel (Somiedo)[2]. La peculiaridad del hórreo de Llanos también reside en que los hórreos pintados son poco frecuentes en el concejo de Lena (existe otro en Güeches). No tanto los tallados o con inscripciones, entre los que destacan un extraordinario hórreo en Bendueños y una panera en Brañachamosa.

En desigual estado de conservación

Si bien la estructura aparentemente no presenta graves daños, los cabrios y varios sobreliños se encuentran muy deteriorados, lo que ha afectado a las pinturas, algunas muy diluidas por la humedad. También algunas colondras, las orientadas al sur,  se hallan bastante erosionadas. Una de las puertas ha sido sustituida por otra, con poco acierto, y la que da a la caleya tiene una desafortunada pintada. Además, el tejado requiere trabajos urgentes de retejado  para evitar que las infiltraciones de agua puedan causar daños en la madera.

Llanos de Somerón. Diciembre 2014 (15)

Un importante patrimonio cultural en peligro

Dice un proverbio oriental:

Sólo se pierde aquello que no se cuida.
No se cuida aquello que no se valora.
No se valora aquello que no se ama.
No se ama aquello que no se conoce.

Por desgracia, el abandono de las tareas agrícolas tradicionales, el envejecimiento de la población rural, y el despoblamiento de los pueblos, provocan la desatención que lleva al deterioro y, finalmente, la ruina de cientos de hórreos en Asturias. Ojalá que estas breves explicaciones hayan servido para aportar algo de conocimiento sobre estas maravillosas construcciones. Sólo inspirando una mayor sensibilidad y reconocimiento hacia este arte popular, se podrá salvar de la destrucción el importantísimo legado cultural que nos ha llegado.  


[1] Concepción Suárez, Julio. Por los pueblos de Lena: la voz de los mayores, los oficios artesanos, los cambios de los tiempos. Ed.: Conciyu L.lena. Pola de Lena, 2014.

[2] Varios de ellos están recogidos en el blog “Hórreos y Paneras de Asturias”: http://horreosypanerasdeasturias.blogspot.com.es/

 

BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA:

de Aldecoa, E. I. (1999). El hórreo en Asturias. Trea.

Arias, F. C., Rambaud, M. C., & Valcarce, M. Z. (1986). Los hórreos asturianos: tipologías y decoración. Principado de Asturias, Consejería de Educación, Cultura y Deportes, Servicio de Publicaciones.

García, A. G., & Alvarez, J. L. (1985). Aproximación a los estilos decorativos de los hórreos y paneras asturianos. Astura: Nuevos cartafueyos d’Asturies, (4), 55-73.

Iglesias, A. G. (2008). Análisis técnico-científico de las policromías de hórreos y paneras del Principado de Asturias desde el siglo XVI. Editorial de la Universidad de Granada.

López, I. M. (2014). Una iglesia para las cosechas, un granero para los señores. El hórreo medieval de estilo Villaviciosa (Asturias): reinterpretación etnoarqueológica y social. Nailos: Estudios Interdisciplinares de Arqueología, (1), 51-79.

Pérez, M. P. G. G. (2012). Un testimonio de la pervivencia de la iconografía astral protohistórica. Los motivos decorativos de los hórreos y paneras de Riocastiello (Tineo, Asturias). Serie arqueológica, (10), 209-254.

 

Texto y fotografías: David Ordóñez Castañón

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