TORIBIÓN DE LLANOS Y LA CAZA DEL OSO (IV): TORIBIÓN Y EL CUERPO A CUERPO CON EL OSO

Remontémonos a principios del s. XIX, allá por 1808. Un joven Toribión, de unos dieciséis años, abatía su primer oso. Lo hizo a cuchillo, como casi todos. Se dice que por entonces tenían fama en el Concejo de Lena Gutiérrez de Campomanes, Juan de Tiós y Hevia de La Cortina. A todos los superaría el mozo Toribión, con más de sesenta osos abatidos.

Los cazaba en los montes del entorno de Llanos, especialmente en el bosque de Valgrande, que Alfonso XI ya alababa en el Libro de la Montería (s. XIV), diciendo que “Valgrande es muy real monte de osos en verano, et es uno de los grandes montes que ha en nuestro señorío”. En ese escenario Toribión protagonizó  feroces luchas cuerpo a cuerpo con el animal que acabarían por dejarlo casi inválido.

Se cuenta que iba a esperarlos a las salidas, sobre todo de las cuevas. Allí los provocaba para que se asomasen. Protegido con sacos y trapos viejos, aguardaba a que el oso atacase. Entonces, ambos se fundían en un abrazo, mortal para el animal. Como el oso no dobla los brazuelos, Toribión se metía entre ellos, sabiendo que no podía clavarle las zarpas. Apretado contra la fiera, la acuchillaba a placer con un tosco cuchillo. Pero no podía soltar al oso hasta que cayese derrotado, de lo contrario, un descuido podría resultar fatal.  El tevergano Ignacio Rodríguez, otro ilustre cazador de osos (99, ni más ni menos), reconocía haber aprendido esta técnica de Toribión, quien le habría transmitido “que cuanto más se acerque uno al oso, más seguro se está”.

Grabado del libro “Wild Adventures in Wild Places”, de Gordon Stables. Muestra la práctica del “cuerpo a cuerpo” en la caza del oso en Siberia. Esta técnica, la empleada por Toribión, consistía en abrazarse firmemente al animal, evitando que éste pudiera herir con sus garras,  mientras se le acuchillaba con un gran puñal.

Grabado del libro “Wild Adventures in Wild Places”, de Gordon Stables. Muestra la práctica del “cuerpo a cuerpo” en la caza del oso en Siberia. Esta técnica, la empleada por Toribión, consistía en abrazarse firmemente al animal, evitando que éste pudiera herir con sus garras, mientras se le acuchillaba con un gran puñal.

Casi todos los osos los abatió “cuerpo a cuerpo”, únicamente con la ayuda de un gran puñal y su bastón.Hacia 1820, cuando ya llevaba al menos veinte muertos, pudo comprar una escopeta de chispa. Pero con ella no cazó más de una docena. Prefería combatirlos a cuchillo. Se dice que en una ocasión falló en el disparo y el animal, muy enfurecido, le ocasionó graves heridas.

El caso es que a cuchillo o con escopeta a Toribión las luchas con el oso le pasaron factura. Según las crónicas de Constantino G. Rebustiello, primero quedó tuerto de un zarpazo que no pudo evitar cuando aún tenía treinta y cinco años. Luego sería su brazo izquierdo el que sufrió los arañazos de otro, quedando medio inútil. Finalmente, quedó cojo a consecuencia de una feroz pelea que sostuvo cuerpo a cuerpo en Valgrande, con el último oso que abatió. El mismo reportero afirma que Toribión, muy debilitado y arruinado, tuvo que dedicarse a la mendicidad, recorriendo los pueblos del concejo cantando coplas y narrando sus hazañas. Esto último resulta difícil de creer pues, como se ha explicado, incluso en sus últimos años no parecía estar pasando apuros económicos, permitiéndose el lujo de redimir a su hijo Gaspar de hacer el servicio militar.

En cualquier caso, las hazañas de Toribión fueron célebres incluso varias décadas después de su muerte. Primero fueron Gonzalo Castañón y Escarano y el periodista Pedro Callejas (seudónimo de Tomás Suárez) quienes escribieron sus peripecias en periódicos de mediados del XIX (todavía no localizados). Más tarde, en los años setenta del pasado siglo, los reportajes del mencionado Constantino G. Rebustiello en La Nueva España y la revista Lena permitieron recuperar algunas de las historias que protagonizó.

A principios del siglo pasado se incluyó su figura entras que aparecían retratadas en las cajas de cerillas de La Fosfera, alcanzando popularidad nacional, de ahí el dicho:

“Hizo tantas maravillas que salió hasta en las cerillas”
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s