TORIBIÓN DE LLANOS Y LA CAZA DEL OSO (II): ALGUNOS DATOS SOBRE SU VIDA

Volviendo a Toribión, no tenemos más noticias suyas hasta que en febrero de 1815 se casa, a los veintidós años, con Teresa García Cienfuegos. Sus padres eran Francisco García Cienfuegos y Teresa Fernández Rivera, aunque es probable que murieran cuando era aún una niña. Sus tíos, Andrés Fernández y Cathalina Álvarez, vecinos también de Llanos, la tuvieron muchos años en su casa y compañía, por lo que seguramente ellos mismos la criaron[1]. Esta información la podemos obtener del documento que recoge la consignación de la dote que dichos tíos hacen a su sobrina. Desconocemos qué bienes aportó Toribión de su familia[2].

Ya casados, se documenta en primer lugar la venta de una parte de casa que otorga Torbio García Morán a favor de Manuel Castañón, si bien se desconoce a qué edificio se refiere[3]. También consta la venta que el mencionado Andrés Fernández le hace a Toribión de la casa de morada en la que habita por mil reales de vellón[4]. A tenor de la cantidad que paga debía tratarse de una edificación de cierta entidad, por lo que podría tratarse de la Casa del Terriru. En realidad estaba comprando una casería completa: casa de morada con sus antojanas, establo y pajar, un huerto anexo y un cuarto del hórreo que se encuentra inmediato. Queda en el recuerdo oral de los lugareños de Llanos que ésta fue la casa en la que vivió el conocido matador de osos. Aquí guardaba las pitas Ángeles, una de sus tataranietas, y recordaba hace unos años que en esa misma casa daba asilo a los peregrinos que, camino de Oviedo, habían de pernoctar en Llanos.

Por otra parte, consta que en 1828 sus padres, Joaquina y Toribio,le vendieron medio día de bueyes en la ería de Cimavicha y el prado llamado El Pumarín, por trescientos reales de vellón[5]. Poco después, el 9 de diciembre de ese año moría su madre. Como veremos más adelante, es posible que su padre muriese en 1844.

 Toribión y Teresa tuvieron siete hijos: Ramona Josefa (1816), Vicente (1818), Enrique Antonio (1819), Celestina (1822), María Carmela (1825), Genoveva María (1827) y Gaspar (1830). Ninguno de los anteriores, salvo el último, aparece en la documentación consultada, de modo que no se puede aportar ningún tipo de información sobre su vida. Como sucedía normalmente en aquellos tiempos, es posible que alguno de los hermanos no sobrepasase la infancia, pues en los artículos de Constantino G. Rebustiello únicamente se recuerda a Ramona, Celestina y Gaspar. Lo que sí se sabe con seguridad es que de Celestina procede una prolífica rama de descendientes aún naturales de Llanos.

Como se acaba de decir, sobre Gaspar se conserva un curioso documento que demuestra el planteamiento de que la familia de Toribión disfrutaba entonces de una posición económica relajada. El texto describe cómo Toribión paga una elevada suma de dinero para que su hijo eluda el servicio de soldado[6]:

“[…] en el sorteo de los mozos de las edades de dieciocho y diecinueve años celebrado en este concejo en el año pasado de mil ochocientos cincuenta para el reemplazo del ejército correspondió a Gaspar García Morán, hijo del primero (Toribio García Morán) el número noventa y ocho y se halla en el día en la Caja de Quintos de esta provincia. En el escrutinio de los de la segunda serie, o sean, de veinte y veintiuno, cupo a Ramón Álvarez, hijo del segundo (Francisco Álvarez) el número ciento cuarenta y ocho, y deseando el Toribio redimir a su hijo del servicio de las armas tratara con el Ramón Álvarez sobre el cambio de número, resultando quedar convenidos y ajustados en la cantidad de tres mil quinientos reales de vellón, y para que tenga efecto lo pactado, por la presente y en la mejor forma que en derecho haya lugar el citado Ramón Álvarez con licencia y expreso consentimiento de su padre, otorga que se obliga a servir la plaza de soldado por el Gaspar García Morán los siete años por los que son llamados al servicio los quintos del reemplazo de dicho año, poniendo su persona en el número noventa y ocho que cupo al Gaspar, prometiendo no desertar de las filas del ejército y a servir con honradez […]”.

 Sin duda, los 3500 reales de vellón que paga por redimir a su hijo era una cantidad de dinero impensable para casi cualquier otro labrador de Llanos. Podemos deducir que la caza del oso le reportaba importantes beneficios, actividad que alternaba con la ganadería y la agricultura. Por un lado, cobraría el premio que las autoridades pagaban por cada animal capturado, que podemos aproximar en 60 reales para ejemplares adultos y 15 reales por cada cría ( dicha cuantía fue variando con los años).  Por otra parte, la venta de la piel, la carne y la grasa (el preciado unto), también supondrían un importante ingreso.

Este documento proporciona otro dato valioso. Hasta el momento, el fallecimiento de Toribión se fechaba en 1844, según figura en los reportajes de Constantino G. Rebustiello. Sin embargo, lo que refleja esta escritura es que nuestro personaje vivió al menos hasta 1851. En una venta que otorga su mujer en 1857, ésta ya aparece como viuda[7], luego hemos de fijar su fallecimiento entre 1851 y 1857. De esta forma, a su muerte probablemente sobrepasaba los sesenta años de edad. La fecha de 1844 bien podría corresponderse con la defunción de su padre, que al llamarse igual que su hijo pudo haber generado la confusión.

 Un último dato, poco más que anecdótico, aunque curioso, lo obtenemos de las cuentas del Libro de Fábrica de la Parroquia de Llanos. En el acta y presupuestos de la última reconstrucción de la iglesia de Llanos, en 1842, se conviene con Toribio García Morán ajustar en 900 reales las obras de carpintería del cementerio, el templo y el cabildo.

El Terriru - Llanos de SomerónLa casa y hórreo del Terriru, en la que se cree que vivía Toribión


[1] A.H.P.A. / P.N. Lena /  Caja 10491-02 / Escribano: Fernando González Escalada / Año 1815.  Consignación de dote otorgada por Andrés Fernández y su mujer, Cathalina Álvarez Carreño, vecinos de Llanos, a favor de Theresa García Cienfuegos, su sobrina y a quien desde hace años tienen en su casa y compañía, para casarse con Thoribio García Morán, su vecino, por la que le hacen donación de las tierras de La Colladiella fondera, la mitad del castañedo de Bisnada, además de dos vacas para junta, dos ovejas y dos mantas. (28/II/1815)

[2] Si bien conocemos algunas de las fincas con las que contaban los García Morán, no se puede precisar cuáles de ellas pasaron a Toribión y cuáles a sus hermanos. Consta que poseían la pieza de La Barrera, dos peonadas de prado en La Brega, otra peonada en otro prado de la Brega, dos peonadas de prado en la Mortera, dos peonadas de prado en Llaneo, la huerta de La Chomba, la heredad de La Cuesta, la huerta de Trescasa, la pieza de heredad de El Peronal, la heredad de Cimavicha, seis días y medio de bueyes en La Frea, la casa de monte con sus dos días de bueyes de heredad de La Brega,  cuatro peonadas en el prado de La Brega,  el prado de El Hortigal, la pieza de La Braña, la pieza de Trescasa, otra en La Traviesa, un día de bueyes en El Altraviisu con un poco de prado, medio día de bueyes en La Panizaliega, un cuarto de hórreo de arriba,  dos tercios de El Huerto de Abajo, y algún otro.

[3]A.H.P.A. / P.N. Lena /  Caja 10493-01 / Escribano: Fernando González Escalada / Año 1819. Venta otorgada por  Toribio García Morán “el mozo”, vecino de Llanos, a favor de Manuel Castañón, su vecino, de una parte de casa de morada, en precio de treinta y  dos ducados de vellón. (9/VI/1819)

[4]A.H.P.A. / P.N. Lena /  Caja 10494-02 / Escribano: Fernando González Escalada / Año 1824. Venta otorgada por Andrés Fernández, vecino de Llanos, a favor de Toribio García Morán, su sobrino y vecino, de la casa donde habita con su establo y pajar, antojanas y huerto pegante, así como un cuarto de horreo con suelo que se halla fronterizo a dicha casa, en precio de mil reales de vellón. (15/V/1824)

[5] A.H.P.A. / P.N. Lena /  Caja 10529-02 / Escribano: Pedro Antonio de Haza Muñiz / Año 1828. Venta otorgada por Joaquina Fernández Barbado, conjunta de Toribio García Morán, vecinos de Llanos, a favor de Toribio García Morán, su hijo y vecino, de medio día de bueyes llamado Cimadevilla y el prado o vescón llamado Pumarín, de media peonada, en precio de trescientos reales de vellón. (27/V/1828)

[6] A.H.P.A. / P.N. Lena /  Caja 10615-02 / Escribano: Antonio Reguera Infanzón / Año 1851. Cambio de número otorgado por Toribio García Morán, vecino de Llanos, padre del mozo número noventa y ocho, Gaspar García Morán, con Ramón Álvarez, hijo de Francisco de Zureda, para servir la plaza de soldado que cupo al hijo de Toribio (quedando éste redimido), por la cantidad de tres mil quinientos reales de vellón. (15/IX/1851)

[7] A.H.P.A. / P.N. Lena /  Caja 10751-05 / Escribano: José Hevia Castañón / Año 1857. Venta otorgada por Teresa García Cienfuegos, viuda y vecina de Llanos, a favor de Juan Requejo, su vecino, de dos peonadas de prado llamadas La Mortera de Cabo (= La mortera Quéu), en precio de doscientos reales de vellón, (21-XI-1857)

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